Los juveniles derrotan al At. Fátima en Montouto.

El triunfo de la tranquilidad llegó, y lo hizo a falta de dos jornadas para acabar la liga. El rival, un viejo conocido del lugar, sería un digno y duro contrincante a pesar del resultado final, y suponía además una motivación extra ya que ambas sedes de ambos clubes se encuentran separadas por apenas un km de distancia. En las filas visitantes además, la presencia de dos jugadores del colegio acentuaba aún más dicha rivalidad, sana rivalidad.


El partido, como el 90% de los disputados en Monteredondo, se desarrolló sin un dominador claro, con mucha disputa y un sinfín de balones aéreos con sus correspondientes segundas jugadas, en las que parecíamos no estar muy enchufados desde el inicio, y el Fátima por el contrario, en un situación un poco más compleja que la nuestra era quien de ganar un alto porcentaje de esas disputas.

Pero apareció Leo y magistralmente abrió el marcador con un libre directo descomunal. Se cogió aire, se respiró, pero no lo suficiente como para tener la cabeza suficientemente amueblada como para ponerse a “jugar al fútbol”.

Fue Leo de nuevo el que tras una falta lateral, magníficamente botada de nuevo por él y un barullo posterior en el área nos daba la ventaja de dos goles, si bien como venimos demostrando toda la temporada no sabemos jugar con ventaja en el marcador y al filo del descanso los blanquiverdes recortaban distancias.

Tras la reanudación y con los visitantes cargados de moral fue, a partes iguales un error del defensor y una acción de pillo de Torrente la que nos devolvía la “tranquilidad”. De ahí al final, poco más, un continuo tira y afloja que culminó con el gol de Loren tras un excelente centro de Sam.

En resumen, el partido no fue bueno, no fue bonito ni vistoso, simplemente ganamos por un mayor acierto en un determinado momento del partido. Al Fátima desearle lo mejor y, ojalá, puedan salvar la categoría.

(Crónica de Charli, entrenador. Fotos: archivo M.I.).